Hay historias que no empiezan en una oficina ni con un capital inicial. La de Aldo De La Cruz empezó un fin de semana, a los 16 años, trabajando junto a su padre en aplicaciones de recubrimientos industriales. Esa experiencia temprana sembró en él algo que no se aprende en ningún salón de clases: la comprensión real de cómo funciona un negocio desde adentro.
Años después, mientras cursaba Ingeniería Química y una maestría en Administración Industrial, Aldo combinó el estudio con el trabajo. A los 26 años fundó Requimsa, su primera empresa, dedicada a la distribución de productos químicos para la construcción. Lo que comenzó como un proyecto propio, respaldado por la confianza de su padre, se convirtió con el tiempo en la semilla de algo mucho mayor.
Hoy, Aldo es el fundador y CEO de Corporación DLC, un grupo empresarial guatemalteco con seis empresas especializadas en construcción, industria, logística e infraestructura. El grupo opera en Guatemala, El Salvador, Honduras, Colombia y Emiratos Árabes Unidos, genera más de 60 empleos directos y 30 indirectos, y mantiene alianzas con socios y proveedores de América, Europa, Asia y Medio Oriente.
Entre sus contribuciones técnicas destaca el desarrollo de la tecnología RAN para sistemas de impermeabilización, una innovación que permite trabajar sobre superficies húmedas y que representa una solución poco común en la industria regional.
Su trayectoria demuestra que el empresarialismo guatemalteco tiene raíces sólidas y proyección internacional. Aldo De La Cruz es uno de los guatemaltecos que está construyendo país desde el sector privado.
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